Paco Contreras

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Camouflage


Festival Imagina


Red de camuflaje y cuerda de nylon


San Javier, 2008

Vista general de la pieza Camouflage

El camuflaje es el método que permite a los organismos u objetos que de otra forma serían visibles permanecer indistinguibles del entorno que los rodea. La palabra camuflaje proviene de la palabra francesa camoufler que significa disfrazar.


En Biología, el camuflaje se torna en mímesis, fenómeno consistente en que un organismo se parece a otro, con el que no guarda relación, y obtiene de ello alguna ventaja funcional. El objeto del mimetismo es engañar a los sentidos de los animales, induciendo en ellos una determinada conducta. Los casos más conocidos afectan a la percepción visual, pero también hay ejemplos de mimetismo auditivo, olfativo o táctil.


En cuanto a los usos humanos de estas estrategias observadas en la naturaleza, casi siempre han ido asociados al uso militar (aunque hoy en día también se aplica en ingeniería en la rama de biomimética).


Fotografía previa del lugar escogido Foto montaje del proyecto Camouflage

El proyecto Camouflage consistió en cubrir con una red de camuflaje militar la caseta donde se guarda el material para el mantenimiento del Parque Almansa de San Javier.


Esa red cubrió la caseta para hacerla pasar desapercibida en el entorno del parque, en un intento de asemejarla al resto de la vegetación natural

Vista lateral de la obra Camouflage acompañada de una imagen en pequeño que muestra la misma perspectiva de la foto, pero con el elemento urbano aún sin intervenir

que allí encontramos. La idea es que la caseta engañara a la naturaleza circundante para sacar ventaja, para no ser descubierta y destruida, en un juego entre lo construido por el hombre y lo natural como oposición a lo anterior, remitiendo a esa vieja lucha entre el orden y el caos.


Se podría considerar que los parques, como obra humana, resultan un artificio tratando de imitar al medio natural: son una especie de naturaleza domesticada y ordenada, y los elementos auxiliares que se encuentran en él (por ejemplo bancos, fuentes, papeleras, caminos...) nos la hacen más cómoda, más visitable.


En cierto sentido esos rastros humanos se encuentran en un precario equilibrio con el desarrollo normal de la naturaleza.

Si no existiera un grupo de personas que se encargara de su mantenimiento (de mantener el parque tal y como se desea, como decíamos antes, visitable), la naturaleza reclamaría su lugar, y poco a poco lo iría invadiendo todo como en el cuento de Cortázar: una mata en una grieta, una semilla que agarra en el tejado de una caseta, una abeja que funda una colmena, los mosquitos, las ratas, los pájaros... y la vuelta a lo salvaje, a lo natural.


Ya que hoy en día en nuestras ciudades la única manera de disfrutar de un poco de verde es gracias a los parques y jardines, esta red de camuflaje se convierte en una prótesis necesaria que completa la visión del entorno natural del Parque Almansa, y hace pasar desapercibida la huella de su construcción y mantenimiento.


Por último jugando con lo real y lo aparente, cabría plantearse la pregunta de si las zonas verdes no son más que un camuflaje del urbanismo, o bien al contrario, la ciudad camufla el paisaje natural primitivo oculto bajo sus cimientos.


Foto tomada desde un ángulo de la pieza Vista general de la obra dentro del Parque Almansa Detalle de la red de camuflaje Otra vista de la pieza, esta vez de la parte posterior de la instalación Un momento del proceso de montaje de la obra Terminando de unir un lateral de la obra

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